Juanes tiene razón: Alberto Fernández, Mauricio Macri y lo enfermizo de vivir en Argentina

Mientras el Presidente y el ex se tiran dardos, el país enfrenta una gravísima crisis económica y de inseguridad. Miles de argentinos se fueron a vivir a Uruguay, Israel y otros países

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El músico Juanes hizo hace varios años una canción muy linda que se llama “La vida es un ratico” en la que dice cosas como “que cambie todo pero no el amor, es la misión más grande que tenemos tú y yo”, “en esta vida hay que aprender, entender y saber…Porque estos tiempos son difíciles y es más escasa la verdad”, “nuestra familia es más importante…Y la debemos proteger” y “estamos sentados tan lejos el uno del otro”.

A la vez el emprendedor de medios Jorge Fontevecchia usa para su revista “Noticias” un slogan que me parece buenísimo: “Entender cambia la vida”. Hace muchos años, uno de los primeros consejos que recibí de uno de mis tres principales mentores fue hablar siempre con la verdad y ser honesto. Mi mentor me dijo: “la base de todo es la confianza. La confianza es la única forma de que las cosas crezcan”.

Y la verdad es que ya estamos hartos de vivir mal en un país como Argentina en donde la mentira y la manipulación es la moneda corriente del día a día. Gente poderosa de distintos ámbitos nos miente descaradamente todos los días a los argentinos y hoy en día, con las redes sociales y la hiperconectividad, esas mentiras se expanden más rápidamente. ¿Hasta cuándo? ¿Hasta cuándo piensan seguir maltratando la salud mental de los argentinos?

La mentira se ve en la clase política pero también en dirigentes sindicales, “empresarios” (que solo saben “cazar en el zoológico” y construyeron sus imperios a base de prebendas y negocios con el Estado en los que este último siempre sale perdiendo) y periodistas. Gente que no tiene y nunca tendrá prestigio que nos quiere vender que sus mentiras son la realidad y la verdad. ¿Hasta cuándo?

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Argentina es un país en el que conviven varios tipos de dólar, en donde las reglas del juego cambian todos los días, en donde se cobran impuestos poco claros y sin lógica y en el que los inquilinos del poder creen que son dueños de hacer lo que quieran y de destruir al que piensa diferente.

Vivimos bombardeados por noticias de inseguridad, de estadísticas diversas que todos los días nos recuerdan lo trágico que es haber nacido en Argentina y viendo como los precios en el supermercado suben todas las semanas siendo uno de los países con mayor inflación del mundo. A todo eso ahora tenemos que sumarle que un Presidente y un ex Presidente de la República se revoleen muertos por la cabeza como si se tratase de un chicaneo más de la típica rosca política argenta.

Lo de este fin de semana y hoy superó todos los límites: el Presidente Alberto Fernández diciendo que su antecesor Mauricio Macri le dijo “que mueran los que tengan que morir” en una conversación que mantuvieron al inicio de la pandemia de coronavirus. Y el ex Presidente respondiendo que “de ninguna manera dije las cosas que ha relatado en estos días” y luego haciendo un posteo en el que escribió que “quiero recordarle al Presidente que nada es más importante para un dirigente político –y sobre todo para un presidente- que su palabra. La credibilidad de la palabra presidencial debe ser cuidada como un tesoro”.

En cualquier caso (no sabemos ni sabremos quién de los dos miente y quién dice la verdad), este fuego cruzado ya encontró, como la dosis de mentira que se respira a diario en Argentina, un lugar cómodo en la famosa grieta que separa y enferma a los argentinos. Como dice Ricardo Arjona en su canción “Caudillo”: “Cuidado y te resbalas por lo fácil”. Eso es lo que hacen muchos poderosos en Argentina: se resbalan por lo fácil. Y lo fácil, para ellos, es tirar más nafta al fuego de la grieta.

En Argentina hay un enorme porcentaje de la población que no accede a educación de calidad (en algunos casos no accede a ningún tipo de educación) y también miles de hermanos que no se alimentan bien. Estos dos factores, sumados a la vorágine de mentiras que circulan todos los días desde el poder (en ejercicio o no) producen un daño irreversible en la salud mental de millones de argentinos que no saben a quién creerle o, peor aún, consideran a las mentiras como una manera aceptable de destruir al adversario en pos de un supuesto bien común presente o a futuro.

Siguiendo con esto de citar letras de canciones, vamos a ir cerrando este post haciendo referencia a un artista extranjero: el músico Robbie Williams canta con su ex compañero de la banda inglesa “Take that”, Gary Barlow, una canción autobiográfica que se llama “Shame” (vergüenza) en la que recitan: “well there´s three versions of this story: mine, and yours and then the truth” que en castellano sería: “Hay tres versiones de esta historia: la mía, la tuya y después la verdad”. Como le dijo hace un tiempo el emprendedor de medios Daniel Hadad al periodista Alejandro Fantino en una entrevista: “Vos y yo podemos discutir si esta taza es más linda o más fea. Pero no podemos discutir que se trate de una taza”. Entonces…Señores…No nos mientan más. No nos traten de boludos. No nos enfermen más a los argentinos: la verdad es una sola y cuando la tenés no necesitás slogans que te promocionen como el poseedor de la misma.

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